Situado en las traseras de la antigua casa del Barón de Calvário, más precisamente en la Praça da República, este jardín se funde en el paisaje y cría con ella un todo, formando una especie de mirador sobre lo vale del Río Cavalum.
El jardín, cuyo origen remonta al siglo XIX, fue recientemente objeto de una reestructuración, presentando hoy una geometría clara, bien definida por zonas ajardinadas con canteros de boj ornamentados por elementos vegetales, separados por caminos en granito interrumpidos por pequeños arcos en metal cubiertos con rosales.
Las flores dentro de los canteros revelan el gusto de los que todo mantienen con la convicción de que el jardín es espacio encantado de frontarías, formas y colores naturales que rivalizan con algunos elementos trabajados en granito aleatoriamente colocados en el jardín.
Grandes árboles (Cedrus atlantica) que crecieron junto al muro alcanzando portes extraordinarios crean un ambiente de sombra y protección que ameniza el calor en los días más calientes.
En la extremidad del jardín limitada por un muro se encuentra una pérgola recia con pilares en granito al largo de la cual están dispuestos bancos en el mismo material, creando pequeñas zonas de estadía oscurecida por glicínias y rosales que nos llaman para la frescura.
Antes de llegar a este jardín no podemos dejar de fijarnos en la
casa que lo antecede. A pesar de todo el presión urbanística,esta antigua casa de quinta de la propiedad que se extendía por la cuesta de Cavalum conserva aún hoy toda su apariencia de nobleza, con las calles y caserío granítico y fachadas austeras, que esconde en la parte de detrás un magnífico jardín.
En la segunda mitad del siglo XIX la ciudad de Penafiel ofrecía amplias frentes de construcción, que sobrepasaban largamente la procura local. Algunas construcciones tuvieron mayor impacte, pero efectivamente solo la casa que Manuel Pereira da Silva irgue en el Calvário se impone.
Considerada como la mejor en la ciudad, fue por eso mismo requisada para en ella instalar D. Luís cuando, en 1872, pernoctó en Penafiel. De traza erudita, la casa forma una U con el patio para la calle. El cuerpo central térreo para quien entre por el patio, correspondiendo al piso noble, tenía otro piso inferior donde estaban instaladas las dependencias ligadas a la quinta y al mismo tiempo daba acceso al jardín.
El aspecto imponente del conjunto viene sobre todo de los torreones de dos pisos rematados por balaustradas sobrepujadas de urnas que flanqueaban el portal que encierra el patio.
Ese portal incluía dos falsas ventanas y una puerta alta rematada por un frontón triangulado sobre lo cual asentaban dos esculturas de grandes perros en granito. Las aperturas estaban proveídas de enrejado de hierro labrado, teniendo el portón el monograma del propietario.
Esta propiedad que perteneciera al Barón de Calvário fue
adquirida por el Ayuntamiento en principios de los años 30 para en ella instalar el tribunal y varias reparticiones públicas. Más recientemente el edificio sufrió profundas obras de reforma para albergar la nueva Biblioteca Municipal.
Dos vías separan el inmueble y permiten desde esa época la conexión a la Praça da República inaugurada el 17 de junio de 1930. El 1 de junio de 1972 fue colocada en este jardín, a pesar de la grande polémica, una estatua en memoria de Padre Américo.